Cáncer infantil: el juego como una terapia también necesaria
El próximo 15 de febrero se conmemora el Día Internacional de Lucha Contra el Cáncer Infantil, una realidad que afecta a miles de niños y adolescentes en todo el mundo. Y que no solo los impacta en sus cuerpos, sino también en lo emocional, social y familiar. En ese contexto, el juego cumple un rol […] La entrada Cáncer infantil: el juego como una terapia también necesaria se publicó primero en Portal Salud.
El próximo 15 de febrero se conmemora el Día Internacional de Lucha Contra el Cáncer Infantil, una realidad que afecta a miles de niños y adolescentes en todo el mundo. Y que no solo los impacta en sus cuerpos, sino también en lo emocional, social y familiar. En ese contexto, el juego cumple un rol clave que va mucho más allá del entretenimiento: se convierte en una verdadera herramienta terapéutica.
Y es que jugar permite a niños y niñas expresar miedos, emociones y vivencias que muchas veces no pueden poner en palabras, especialmente durante tratamientos largos y complejos.
Está claro que la hospitalización prolongada, los procedimientos invasivos y los cambios físicos pueden generar ansiedad, tristeza o aislamiento. Frente a ello, es importante no olvidar el espacio para el juego. Porque el juego ayuda a reducir el estrés, mejora el estado de ánimo y favorece la adaptación al entorno hospitalario.
A través de muñecos, dibujos, juegos simbólicos o actividades creativas, los niños recuperan algo fundamental: la sensación de control y de normalidad en medio de la enfermedad.
¿Sabías que distintos estudios muestran que el juego terapéutico puede mejorar la adherencia al tratamiento, disminuir el dolor percibido y facilitar la comunicación entre el niño, la familia y el equipo de salud? Además, fortalece el desarrollo cognitivo y social, que muchas veces se ve interrumpido por la enfermedad y las internaciones.
Con este escenario, cada vez son más los hospitales que incorporan espacios lúdicos, ludotecas y profesionales especializados, como psicólogos y recreadores hospitalarios. El reto está en reconocer al juego como parte del tratamiento.
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