El campo como proyecto de vida: el desafío de lograr que los jóvenes quieran quedarse
El relevo generacional en el medio rural no debería plantearse únicamente desde la preocupación por evitar que los jóvenes abandonen el campo, sino desde una pregunta más profunda: qué condiciones deben existir para que realmente quieran permanecer allí y construir su futuro.
Así lo plantea Fernando Sanabia Viscoski, productor agropecuario, licenciado en Gestión Agropecuaria y con posgrado en Agronegocios, en un artículo de opinión publicado por Todo El Campo. El autor sostiene que no alcanza con esperar que las nuevas generaciones continúen la actividad de sus padres simplemente por haber nacido o crecido en un establecimiento rural. El desafío es que encuentren allí una opción de vida que puedan elegir por decisión propia.
Sanabia señala que el campo no debe entenderse exclusivamente como un lugar de trabajo y producción. También puede constituirse en un proyecto de vida, con características propias como el espacio, la tranquilidad, el contacto con la naturaleza y una mayor independencia respecto al ritmo cotidiano de las grandes ciudades.
A esto se suma, según plantea, una forma diferente de desarrollar la vida familiar y criar a los hijos, vinculada al contacto con los animales, la naturaleza y los espacios abiertos. Sin embargo, advierte que esto no significa presentar la vida rural como superior a la urbana ni desconocer las dificultades que todavía existen.
Entre los principales obstáculos aparecen las distancias, las carencias de determinados servicios, los problemas de conectividad y las dificultades de acceso a educación, salud, transporte y oportunidades laborales. Por esa razón, el objetivo no debería ser transformar el medio rural en una ciudad, sino generar las condiciones necesarias para vivir adecuadamente en el campo manteniendo su propia identidad.
Para el autor, un joven que decide permanecer en el medio rural debería tener posibilidades no solamente de producir, sino también de estudiar y capacitarse, utilizar nuevas tecnologías, contar con buena comunicación y conectividad, acceder a una vivienda digna, emprender, formar una familia y disponer de tiempo para desarrollar su vida personal.
El relevo generacional no puede depender solamente de la herencia
Otro de los aspectos destacados por Sanabia es que la continuidad de las nuevas generaciones en el campo no puede quedar vinculada exclusivamente a recibir una explotación productiva de sus padres.
No todos los jóvenes tendrán acceso a una propiedad de esas características y tampoco necesariamente estarán interesados en continuar exactamente la misma actividad realizada por generaciones anteriores. Las oportunidades pueden encontrarse en sectores tradicionales como la ganadería, agricultura o lechería, pero también en el turismo rural, los servicios, la tecnología, la transformación de alimentos, la comercialización y otras formas de emprendimiento.
La clave, sostiene, pasa por permitir que las nuevas generaciones puedan desarrollar un proyecto propio, en lugar de que permanecer en el campo signifique únicamente asumir la obligación de continuar haciendo lo mismo que hicieron sus antecesores y bajo las mismas condiciones.
Servicios, vivienda, educación y tecnología
Desde esta perspectiva, las políticas públicas relacionadas con el relevo generacional deberían ir más allá del acceso a la tierra o de determinadas ayudas económicas.
El planteo incluye aspectos como vivienda, conectividad, educación, capacitación, infraestructura, acceso a tecnología, financiamiento y servicios, elementos considerados necesarios para que permanecer en una zona rural pueda convertirse en una alternativa viable de desarrollo personal, familiar y productivo.
Al mismo tiempo, Sanabia considera necesario recuperar y poner en valor las ventajas propias de vivir en el campo. Frente a una sociedad cada vez más urbanizada, factores como el espacio disponible, la naturaleza, la tranquilidad y la posibilidad de desarrollar una familia en contacto con el entorno rural también pueden convertirse en fortalezas.
El desafío está en evitar que esos aspectos positivos terminen neutralizados por el aislamiento. Para ello, plantea la necesidad de avanzar hacia un medio rural conectado, con oportunidades y servicios, pero capaz de conservar las características que lo diferencian de los centros urbanos.
En definitiva, la discusión sobre el futuro del campo podría no depender solamente de cuántos jóvenes permanezcan en él, sino de cuántos encuentren motivos suficientes para querer hacerlo.
La permanencia de las nuevas generaciones, desde esta visión, debería surgir de la posibilidad real de construir allí una vida, desarrollarse profesionalmente, emprender y formar una familia, y no simplemente de la obligación de continuar una tradición.
Autor de la reflexión: Fernando Sanabia Viscoski, productor agropecuario, licenciado en Gestión Agropecuaria y posgrado en Agronegocios.
Fuente: Todo El Campo.
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