Especialista alerta por el avance de los ultraprocesados y advierte sobre una posible crisis de salud pública
La creciente presencia de alimentos ultraprocesados en la dieta y su desplazamiento de opciones naturales y saludables generan preocupación entre especialistas, que advierten sobre sus posibles consecuencias para la salud de la población y reclaman políticas públicas capaces de modificar los actuales entornos alimentarios.
La nutricionista e investigadora chilena Ximena Díaz, PhD, llegará a Uruguay para participar del III Congreso Uruguayo de Nutrición, que se desarrollará los días 3, 4 y 5 de setiembre en la Universidad Católica del Uruguay (UCU). Díaz es especialista en ultraprocesamiento, hiperpalatabilidad, adicción a los alimentos ultraprocesados y cambios en los patrones de consumo.
La profesional estará a cargo de la conferencia inaugural abierta al público denominada “¿Cuándo la comida cambió? Transición alimentaria, ultra procesamiento y salud de las poblaciones”, prevista para el jueves 3 de setiembre a las 9:00 horas.
En una entrevista con Montevideo Portal, Díaz advirtió que durante las últimas décadas se produjo una profunda transformación en la manera de alimentarse. Mientras décadas atrás existía una mayor presencia de comidas elaboradas en los hogares, desde finales de los años 80 y comienzos de los 90 el ultraprocesamiento comenzó a ganar terreno de forma considerable.
La especialista sostuvo que las elecciones alimentarias no dependen exclusivamente de decisiones individuales, sino también del entorno en el que viven las personas. El precio, la disponibilidad y la variedad de los productos condicionan las posibilidades de escoger alimentos saludables, especialmente cuando las alternativas ultraprocesadas son más económicas y accesibles.
La preocupación coincide con advertencias realizadas por organismos internacionales. La Organización Panamericana de la Salud señala que la elevada disponibilidad y accesibilidad de productos procesados y ultraprocesados, junto con su comercialización, ha contribuido al desplazamiento de patrones de alimentación saludable en las Américas.
Además, investigaciones difundidas por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), organismo perteneciente a la OMS, han encontrado asociaciones entre un mayor consumo de ultraprocesados y el aumento de peso, la obesidad y determinados riesgos vinculados con enfermedades cardiometabólicas y cáncer.
La hiperpalatabilidad y el consumo compulsivo
Otro aspecto planteado por Díaz es la denominada “hiperpalatabilidad”, generada mediante determinadas combinaciones de azúcares, grasas, sodio y carbohidratos presentes en numerosos productos industriales.
Según explicó, estas características pueden estimular fuertemente los mecanismos de recompensa y favorecer patrones de consumo compulsivo en personas vulnerables. La especialista señaló que las investigaciones sobre posibles comportamientos adictivos vinculados con estos alimentos han avanzado durante los últimos años.
La propia Organización Mundial de la Salud reconoce que existe un cuerpo creciente de evidencia que asocia las dietas con alta presencia de alimentos ultraprocesados con un mayor riesgo de diversas enfermedades no transmisibles y otros resultados negativos para la salud.
¿Qué medidas podrían adoptarse?
Díaz tomó como referencia la experiencia desarrollada en Chile y planteó que enfrentar el problema requiere una combinación de políticas, ya que una única medida resultaría insuficiente. Entre las alternativas mencionadas aparecen:
- Mantener y fortalecer el etiquetado frontal de advertencia.
- Aumentar impuestos sobre determinados alimentos ultraprocesados.
- Favorecer mediante subsidios el acceso a alimentos y menús saludables.
- Mejorar la alimentación ofrecida en centros educativos.
- Regular la publicidad dirigida a niños y adolescentes.
- Establecer controles sobre el marketing y la disponibilidad de estos productos en determinados ámbitos educativos.
- Promover entornos laborales y educativos donde las opciones saludables sean realmente accesibles.
La OPS también considera la regulación de la publicidad una herramienta relevante para disminuir la demanda de productos con exceso de azúcares, grasas y sodio, especialmente cuando la promoción está dirigida a niños y adolescentes.
Díaz sostuvo que los cambios dependerán en buena medida de la voluntad política y de la capacidad de académicos, organizaciones sociales, fundaciones y otras instituciones para impulsar el tema dentro de la agenda pública.
La especialista advirtió que, si no se producen modificaciones, existe el riesgo de atravesar un “período negro” para la salud poblacional debido al crecimiento del sobrepeso, la obesidad y otras enfermedades relacionadas con una mala alimentación.
Actualmente, la obesidad constituye un importante problema mundial de salud pública. De acuerdo con la OMS, en 2022 el 43 % de los adultos del mundo tenía sobrepeso y alrededor del 16 % vivía con obesidad.
El III Congreso Uruguayo de Nutrición reunirá en Montevideo a especialistas nacionales e internacionales para abordar alimentación, políticas públicas, salud, innovación y los nuevos desafíos de la nutrición.
Fuentes: Montevideo Portal, Universidad Católica del Uruguay, OPS/OMS e IARC.
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