"Ben-Hur": la película más grande de todos los tiempos que tenés que ver sí o sí

Con un récord histórico de 11 premios Óscar, "Ben-Hur" no solo se convirtió en la película más galardonada de la historia durante décadas, sino que también salvó a la industria cinematográfica del imparable auge de la televisión. A más de 60 años de su estreno, esta obra maestra sigue siendo una visita obligada para cualquier amante del cine.

Sep 17, 2026 - 22:20
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"Ben-Hur": la película más grande de todos los tiempos que tenés que ver sí o sí

Para entender la magnitud de esta recomendación, hay que remontarse a la década de 1950. El sistema de estudios estaba en entredicho y la industria del cine se hundía frente a la televisión. En 1950, apenas el 9 % de los estadounidenses tenía televisor en su casa; para 1959, la cifra se había disparado al 86 %. Los beneficios de la industria pasaron de 120 millones de dólares en 1946 a apenas 22 millones en 1953. Fue en este contexto que, en 1954, la Metro Goldwyn Mayer (MGM) se propuso llevar al cine "Ben-Hur" como un proyecto grandioso en formato panorámico Panavisión, concebido para luchar contra la televisión y devolver al público a las salas.

Pero la historia de "Ben-Hur" comenzó mucho antes. En 1880, Lewis Wallace, un general de división, abogado y político de 53 años, publicó una ambiciosa novela que le había llevado cuatro años escribir: "Ben-Hur: Una historia de Cristo". La obra se convirtió en un fenómeno editorial y, para 1900, era el segundo libro más vendido en Estados Unidos, solo por detrás de la Biblia. La trama narra la vida de un príncipe judío que cae en desgracia, sufre la traición de un amigo romano de la infancia, padece la esclavitud y logra redimirse mientras Jesús de Nazaret va entrando y saliendo de su vida. Wallace, que no era creyente, contó que quiso mostrar la transformación de un hombre al permitir que Cristo entrara en su vida. Y así fue cómo el propio autor sufrió su particular proceso de conversión al cristianismo durante la escritura de la obra. Ese trasfondo espiritual y humano es el corazón de una película que trasciende el puro entretenimiento.

La primera adaptación teatral no tardó en llegar y logró un éxito sin precedentes, con casi 200 representaciones y 25.000 espectadores por semana. En 1907 se realizó la primera versión cinematográfica muda, de apenas 15 minutos, centrada especialmente en la carrera de cuadrigas. Y en 1925, Fred Niblo dirigió la segunda adaptación al cine, con Ramón Novarro como el príncipe Judah Ben-Hur y Francis X. Bushman como el tribuno Messala. Con un presupuesto de 3 millones de dólares —la película más cara del cine mudo—, recaudó 9 millones y permitió que un pequeño estudio como la MGM se convirtiera en uno de los de mayor prestigio de la industria. Además, contó con un asistente de dirección llamado William Wyler.

El cine bíblico entró entonces en un periodo de recesión. Primero, por el fracaso estrepitoso de "Los últimos días de Pompeya" en 1935; segundo, porque durante la Segunda Guerra Mundial imperaron otros géneros más lúdicos como el wéstern, más femeninos como el melodrama o más baratos como el noir; y tercero, porque el cine europeo, más íntimo y personal, estaba fagocitando la taquilla de países estratégicos como Reino Unido, Alemania, Francia o Italia.

Sin embargo, a partir de finales de los 40, películas como "Sansón y Dalila" de 1949 (que costó 3 millones y recaudó 25), "Quo Vadis?" de 1951 (7 millones de costo y 21 de recaudación) o "Los diez mandamientos" de 1956 (13 millones de costo y 32 de recaudación) confirmaron un cambio de ciclo. Otras películas de éxito como "La túnica sagrada", "Demetrio y los gladiadores" o "Atila el rey de los hunos" terminaron de consolidar este resurgimiento.

Todo ello hizo que el proyecto de "Ben-Hur", que llevaba dando tumbos de despacho en despacho desde 1952, empezara a tomarse en serio. La MGM quería superar la espectacularidad de la película del 25, pero también buscaba una película profunda con un buen desarrollo dramático de los personajes. Con Karl Tunberg como guionista, se pensó en un primer momento en Robert Taylor y Stewart Granger como protagonistas. Pero cuando Sam Zimbalist se puso al frente de la producción y contrató a William Wyler como director por 1 millón de dólares, lo primero que hizo fue rechazar como posibles protagonistas a Marlon Brando, Burt Lancaster, Rock Hudson y Paul Newman, e imponer al actor con el que había trabajado en "Horizontes de grandeza": Charlton Heston.

La elección de director y actor fue polémica. La primera, por ser un judío dirigiendo una película sobre un judío que se redime gracias a la influencia de Cristo; la segunda, porque Heston no gozaba de gran reputación como intérprete. Finalmente, tras muchas vueltas, el rodaje arrancó en marzo de 1958 con un presupuesto de 15 millones de dólares y se convirtió en un éxito sin precedentes, recaudando más de 150 millones.

El resultado fue galardonado con 11 premios Óscar —mejor película, director, actor (Charlton Heston), actor secundario (Hugh Griffith), dirección de arte, montaje, sonido, vestuario, efectos especiales, fotografía y banda sonora—, siendo durante décadas la película más galardonada de todos los tiempos. Paradójicamente, el único Óscar que no se llevó fue el de mejor guion adaptado, seguramente porque la MGM decidió que solo constara como guionista Karl Tunberg, cuando en realidad acabaron interviniendo también Jan Lustig, Maxwell Anderson, Samuel Nathaniel Behrman, Christopher Frye y Gore Vidal para diferentes escenas y líneas argumentales. Asimismo, se concedió un Óscar póstumo al propio Zimbalist, quien murió de un ataque al corazón durante el rodaje.

Bajo la dirección de Wyler y con la actuación estelar de Heston, la película logra una conjunción irrepetible. Si bien es famosa por su espectacular carrera de cuadrigas, su verdadero valor reside en el excelente desarrollo dramático de sus personajes. Es una historia íntima de traición, esclavitud y venganza que se transforma en redención.

Ver "Ben-Hur" hoy es asistir a una clase magistral de cine en estado puro. Su importancia en la historia del cine es vital porque permitió que llegaran "Espartaco", "Rey de reyes", "La caída del imperio romano", "Cimarrón", "La conquista del Oeste", "Doctor Zhivago" o "Cleopatra". Tras ella, todo cambió. Fue la más grande, la más profunda, la más hermosa, la más importante de todas ellas. Si buscás una película que lo tenga todo, desde una producción monumental hasta una narrativa conmovedora, esta obra maestra es una experiencia que no puede faltar en tu historial cinematográfico.

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