A 91 años de la muerte de Carlos Gardel: el día que su tragedia paralizó al mundo

El 24 de junio de 1935, el choque entre dos aviones en el aeropuerto de Medellín terminó con la vida de Carlos Gardel. Más de nueve décadas después, su voz sigue siendo patrimonio de la humanidad y su figura, un símbolo que el tiempo no logró apagar.

Jun 24, 2026 - 13:13
Jun 24, 2026 - 13:19
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A 91 años de la muerte de Carlos Gardel: el día que su tragedia paralizó al mundo

El accidente que apagó la voz del Zorzal

Este 24 de junio se cumplen 91 años de la muerte de Carlos Gardel, considerado el máximo exponente del tango canción y una de las figuras más influyentes de la música popular rioplatense. El cantante falleció en 1935, a los 44 años, en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, Colombia —en aquel entonces conocido como aeródromo Las Playas—.

Aunque suele recordarse como una "tragedia aérea", el accidente fue en rigor un choque en tierra. Cerca de las tres de la tarde, el trimotor Ford F-31 de la compañía SACO en el que Gardel viajaba rumbo a Cali se desvió durante la maniobra de despegue y embistió a otra aeronave del mismo tipo, el "Manizales" de la empresa colombo-alemana SCADTA, que aguardaba su turno cerca de la pista. Ambos aviones se incendiaron. En total murieron 17 personas.

Entre las víctimas no estaba solo el "Zorzal Criollo": también perdieron la vida Alfredo Le Pera —el letrista con quien había compuesto buena parte de sus canciones más célebres— y el guitarrista Guillermo Barbieri, mientras que otro de sus músicos, Ángel Riverol, falleció dos días más tarde. Las causas exactas del siniestro se discutieron durante décadas: la versión oficial apuntó a las deficiencias del aeródromo y a una repentina corriente de aire, aunque investigaciones posteriores cargaron buena parte de la responsabilidad sobre la conducción del avión.

Una gira interminable y un mal presentimiento

Gardel atravesaba uno de los momentos más exitosos de su carrera. Venía de consagrarse en Nueva York, donde había grabado películas y algunos de sus mayores éxitos, y desarrollaba una extensa gira por América Latina que ya lo había llevado por Puerto Rico, Aruba, Curaçao y Venezuela, con decenas de presentaciones acumuladas. Medellín era apenas una escala: todavía lo esperaban más funciones en Colombia, Panamá y La Habana.

El cansancio del recorrido y cierta inquietud lo acompañaron en sus últimas horas. Según relatan sus biógrafos, el cantor llegó a confiar a uno de sus músicos que presentía que algo grave iba a ocurrir. Horas después, la premonición se confirmaba en la pista de Medellín.

Una conmoción que ocupó las portadas del mundo

La noticia causó un impacto inmediato. Gardel gozaba de una enorme popularidad en América Latina, Europa y Estados Unidos, y su muerte ocupó las tapas de los diarios de distintos países, además de ser seguida minuto a minuto por radios y agencias de noticias. Durante jornadas enteras, los medios publicaron información sobre el accidente, homenajes y testimonios que reflejaban el dolor de miles de admiradores.

El regreso de sus restos fue, en sí mismo, una odisea. Su madre, Berthe Gardes, pidió que el cantor descansara en Buenos Aires, y el cuerpo emprendió un viaje de más de un mes y medio que combinó tren, carreta y barco: desde Medellín hasta el Pacífico y, de allí, a Panamá, Nueva York, Río de Janeiro y Montevideo —donde también fue homenajeado— antes de llegar finalmente a Buenos Aires en febrero de 1936.

Su multitudinario funeral terminó de consolidar el nacimiento de un mito. Decenas de miles de personas acompañaron el cortejo desde el estadio Luna Park hasta el cementerio de la Chacarita, donde sus restos descansan en un mausoleo coronado por una estatua conocida como "el bronce que sonríe". Casi un siglo después, el lugar sigue siendo sitio de peregrinación: no es raro que un admirador le coloque un cigarrillo encendido entre los dedos de bronce. A su recuerdo quedó asociada una frase que lo acompaña hasta hoy: "cada día canta mejor".

Una voz reconocida como patrimonio de la humanidad

Con canciones inolvidables como "Volver", "Mi Buenos Aires querido", "El día que me quieras" y "Cuesta abajo", Gardel se transformó en una leyenda del tango y en uno de los artistas más reconocidos de su tiempo.

Su vigencia trascendió el plano popular. A iniciativa de Uruguay, la UNESCO inscribió su voz en el Registro Internacional del Programa Memoria del Mundo en 2003 y en el Registro Regional para América Latina y el Caribe en 2011. Ese reconocimiento se materializa en la colección del uruguayo Horacio Loriente, integrada por unos 800 discos originales con grabaciones realizadas entre 1913 y 1935.

El vínculo con Uruguay es profundo y, a la vez, parte de su misterio: su lugar de nacimiento aún se disputa entre Tacuarembó, Toulouse y Buenos Aires. Gardel se sentía como en casa en Montevideo, ciudad en la que llegó a mandar construir una vivienda que, por el accidente, nunca habitó. En esa misma línea, el Archivo General de la Nación lo recuerda en cada aniversario a través de documentos históricos —como los expedientes de su sucesión—, que permiten reconstruir la huella jurídica y patrimonial que dejó una de las figuras más emblemáticas de la cultura rioplatense.

El 24 de junio, una fecha marcada para la música popular

Con el tiempo, la fecha de su muerte cargó un significado especial. Exactamente 65 años después, el 24 de junio de 2000, otra tragedia conmovió a la música popular: la muerte de Rodrigo Bueno, "el Potro", máximo referente del cuarteto cordobés, en un accidente automovilístico sobre la autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de Berazategui. Tenía 27 años y volvía de un show; en el siniestro también murió Fernando Olmedo, hijo del humorista Alberto Olmedo. Como había ocurrido con Gardel, el país volvió a paralizarse y las radios y la televisión se transformaron en un homenaje continuo.

Nueve décadas después de aquel accidente en Medellín, la figura de Gardel continúa vigente y su voz sigue siendo símbolo de una época que marcó para siempre la cultura popular.

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